La pobreza parece ser lo único que se distribuía uniformemente en el pueblo de Pichanaqui, primero fue una fiebre que invadió a medio pueblo y mato a la mitad de los niños, años después llegaron los terroristas le siguieron las fuerzas armadas y finalmente la pobreza.
Muchos jóvenes decidieron abandonar el pueblo de sus padres y los pocos que se quedaron lo hicieron en contra de su voluntad. La pobreza llegaba a niveles increíbles, muchos se acostaban sin comer y algunos ya no se despertaban, los ancianos eran los más frágiles, los entierros de niños y ancianos eran los más frecuentes.
Las madres se cansaron de enterrar a sus hijos, y una de ellas comenzó el cambio gracias a su misericordia. Una de ellas compartió lo poco que tenia y así alimento a sus hijos y a los de su vecina, así fue que ambas mujeres juntaron sus miserias y obtuvieron un poquito más de lo que tenían, una gran olla para las dos familias, había entonces algo que comer al menos para las dos familias, pero ellas decidieron organizarse junto a otras madres y juntar lo poco que tenia cada una y lograron así alimentar a los más viejos y a los más jóvenes.
Las mujeres se dieron cuenta que juntas podían hacer mas, así pues ellas organizaron a sus maridos, todos los hombres trabajaban una parcela y tenían la tierra preparada en un solo día, al día siguiente la sembraban y pasaban a otra parcela y así y así, al cabo de un mes, el pueblo marchito se volvió verde y los retoños empezaban a crecer y crecer.
Las mujeres se organizaron como solo las mujeres pueden hacerlo y nunca nadie más paso hambre, los niños crecían sanitos y se acostaban con la pancita llena. Una madrugada las cosas cambiaron, los terroristas llegaron a Pichanaqui, disparando al aire, el estruendo rompió la paz de la madrugada, hombres, mujeres y niños fueron arrancados de sus camas y arrastrados hasta la plaza central.
Los terroristas arengaban a sus líderes, sujetaron al alcalde y reventaron su cabeza como se rompe una sandia cuando choca contra el piso, todos lloraban asustados, viendo como el cuerpo de su alcalde se sacudía en sus últimos estertores.
La mujer de la que hable al principio, la que mostro misericordia por los hijos de su vecina dio unos pasos adelante y señalando al que parecía el líder le dijo “No tienes balas suficientes para acabarnos a todos…” no termino su frase porque una bala le destrozo el pecho.
Aquella salvajada hizo que hombres mujeres y niños se abalanzaran contra los terroristas los primeros cayeron victimas de las balas, pero los demás se encargaron y los victimarios se convirtieron en prisioneros, la mujer aun con vida, respiraba con dificultad si los matamos seremos igual que ellos, la única forma de acabar con todo esto es mostrando nuestra fuerza, el poder de nosotros y así con el último aliento les dio la última lección. Los terroristas fueron entregados a las autoridades y por primera vez aparecieron los ronderos, los primeros que se enfrentaron al terror.

