Hace un momento leía a LaMalquerida (para mi es mi Bienquerida) donde nos cuenta sobre su correrías de
abuela y al leerla no pude evitar recordar a la mía. Ya me di cuenta que los
abuelos quieren más a sus nietos que a sus hijos, mi madre siempre me habla
mucho de su Pollito! Mi lindísimo sobrino! Pero bueno, esta entrada es sobre mi
abuela.
Mi abuela es una mujer
fuerte (no me acostumbro a usar el pretérito con ella) un día salimos no
recuerdo a que. Pero me acuerdo mucho de este detalle.
Íbamos a cruzar la calle
y mi Abuela me sujeto la mano, como se sujeta la mano a un niño pequeño que va
a cruzar, vigilando donde ponía yo mi pie y haciéndome retroceder con su mano
para alejarme de los carros, yo no lo negare, me avergoncé un poco, pero también
me di cuenta que fue una de las más grandes demostraciones de amor que me dio
mi abuela. Yo tenía casi 30 años y con la fuerza suficiente para romper un fémur
de un golpe! Pero mi abuela aun me veía como a un niño.
En sus últimos días,
cuando estaba hospitalizada, cuando se perdía entre la realidad y sus
recuerdos, cuando me confundía con sus hermanos o con mi abuelo, cuando me
hablaba de los tiempos de antes que nazca mi madre siempre saltaba un recuerdo
en ella, ¿Donde esta mi Yohei? ¿Quién lo está cuidando?, Yohei es mi primo
y ha tomado malas decisiones en su vida, es lo que se dice la oveja negra en la
familia, pero sus pensamientos (los de mi abuela) siempre lo acompañaban.



