Hace
años vivía en Arcata un pueblito minero de Arequipa pero estudiaba en otro
pueblito muy cercano de nombre raro y feo (que no mencionare! Jajaja)
Para
ir al colegio debía caminar unos 40 minutos (era un niño y mis zancadas eran pequeñas)
atravesaba lomitas cubiertas todas de verde y me cruzaba en el camino con
alpacas y llamas que pastaban por ahí, era un lugar maravilloso y mágico, al
menos así lo recuerdo. Un mañana nevó y nevó, estábamos en el colegio y yo no
podía regresar a mi casa caminando, había llegado la hora de salida y no tenia
donde quedarme y Rubén -un compañero de clases- se ofreció a ayudarme, ven a mi
casa y almorzamos me dijo, tenía que esperar a que llegue una movilidad
(cualquiera) de Arcata para que Yo pueda regresar.
Así
que fuimos a su casa, el había nacido en aquel pueblito, la casa era de
ladrillos y techo de calamina de una sola planta, era en realidad una caja, al
centro un fogón que distribuía calor a todos lados las camas al lado derecho y
unas mesas a la izquierda, la madre de Rubén era una señora amable que me dijo ah Tu eres el hijo de la Dra. –Mi madre es
obstetriz- pasa hijo deben estar congelados,
lávense las manos que vamos a almorzar, yo estaba un poco avergonzado y
con frio, nos lavamos las manos con agua congelada, no había caliente como en
mi casa y nos sentamos a la mesa.
En
unos platos hondos de arcilla la señora nos sirvió “el almuerzo”
una sopa transparente que tenia 2 fideos y unas hojitas verdes y marchitas, eso
era todo su alimento. Cuando recuerdo esto me apena y me avergüenzo, yo en casa
gracias a Mama, teníamos galletas o wafers o gaseosas o habitas saladas o
gelatina para matar el hambre hasta que llegue la hora del almuerzo o la cena
que eran deliciosos manjares que mi mama preparaba y la familia de Rubén se
alimentaba de hojitas y agua caliente. La pobreza se distribuye uniformemente y
la riqueza NO.
Ahora
las cosas no han cambiado mientras en algunos lugares del mundo los
restaurantes botan comida, familias botan al tacho comida vencida en otros
lados del mundo hay gente que se acuesta sin cenar o despierta rezando por
comer algo. Si se invirtiera menos en armas y mas en alimentar a gente que lo
necesita, muchas cosas cambiarían. Un niño bien alimentado puede estudiar
mejor, si estudia mejor puede superarse, si se supera podrá realizarse, si lo
hace será un hombre feliz.
Los
alimentos son los ladrillos con los que construimos el templo de nuestro
cuerpo, escojamos bien los materiales.





















