miércoles, 23 de abril de 2014

La escuela del Hambre

Japon siglo XVII

Haru vivía al sur de Fukushima y al norte de Tochigui su aldea estaba en mitad de camino entre ambas ciudades y sus guerras habían desolado todo Japón, el invierno llegaba y no había que comer, un aldeano pobre como él no tenía más remedio que morir en su casa, víctima de una guerra que él no había iniciado.

En un arranque de desesperación decidió un plan descabellado, pues es por todos bien sabido y si no sabes ahora sí, que quien derrota  a un gran maestro en combate recibe una gran recompensa.
Así pues sin nada que perder va en busca del gran maestro espadachín Raiku, maestro en el uso de la espada y su técnica de los mil brazos se había hecho legendaria en todo Japon. Haru solo había sostenido el azadón para abrir surcos en la tierra y nunca había sujetado una espada en toda su vida.
Haru toco las puertas en la gran casa del Maestro Raiku quien se encontraba en su jardín rodeado de mucha gente,  Haru vestía con ropa andrajosa y llevaba una espada vieja y oxidada y con un gesto se inclino ante el gran maestro y sujeto el mango de su espada.
Este leve movimiento era el desafío ante Raiku
Eso era una señal que todos entendieron, aquel hombre andrajoso había retado a duelo al gran maestro Raiku, el silencio se apodero de la muchedumbre y de pronto uno de ellos estallo en risa señalándolo, burlándose de aquel hombre andrajoso con la espada vieja y maltrecha, todos se burlaban y reían, el maestro Raiku sin embargo tomo las cosas con la seriedad del caso.
El duelo se acordó para el día siguiente, al salir el sol. El Maestro Raiku se encerró en sus aposentos preocupado Quien es aquel hombre, que se atreve a tocar la puerta de su casa para desafiarlo, no cualquiera se atreve a tanto, solo alguien seguro de sí mismo osaría tamaño desafío.

El maestro Raiku recordó las historias que circulaban, una mas descabellada que otra, recordó una historia de un samurái que derroto a su contrincante usando solo una ramita, recordó también a los monjes que hacían votos de pobreza y que dedicaban su tiempo a perfeccionar sus artes marciales, las dudas lo asaltaban. Solo alguien así se atrevería a tocar su puerta.
Al día siguiente, ambos se encontraron al alba, hicieron una ligera reverencia el uno al otro y adoptaron sus posturas de ataque, el hombre andrajoso no tenía expresión y su posición no delataba técnica alguna, el Maestro Raiku sopeso las cosas, si perdía en combate perdería la vida y su prestigio, así que actuó rápidamente sin darle tiempo a su contrincante para atacar.

Ofreció su espada en señal de respeto, Ud. ha ganado Maestro, es la primera vez que soy derrotado en combate, y si no es mucho inconveniente me atrevo a preguntar con respeto de que escuela es Ud. Maestro, el pobre Haru que no entendía que acababa de suceder se limito a decir Soy de la Escuela del Hambre y recibió la espada confundido.

Y  fue así que comenzó la leyenda de Haru, con el tiempo la gente añadió más cosas, que el combate duro tres días y muchas cosas más, pero así sucedió, me lo conto mi abuelo Haru

Esto es una adaptacion de un cuento japones! 

22 comentarios:

  1. Cuando honor y fuerza eran un grueso filo no en la espada, sino en el alma del guerrero.

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    1. pues si! aunque la duda termino por vencerlo

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  2. Mi abuelo materno solía decir que na "necesidad obliga"...Y este relato, lo certifica.

    Una reflexión interesante.

    Saludos

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  3. El hambre agudiza el ingenio.
    Un saludo.

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  4. Excelente.. me encantó... y el personaje es espectacular!

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  5. una bella y apasionante historia....feliz dia para vos!!!

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  6. Hay guerras que se ganan sin combate de por medio.


    Saludos

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    1. Pues si! asi deberian ser todas las guerras

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  7. Me extremesen estas historias Garys, que título eso de la escuela del hambre... me recordó a los juegos de...

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    1. jajajajajaja es que saliendo de la escuela , juegas! jejejeje

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  8. Amigo, Gary. Me ha gustado mucho esta fantástica leyenda. Aquí en España hay un dicho que dice: "eres más listo que el hambre", y así, lo fue Haru, que consiguió con su silencio hasta el final, una gran victoria psicológica.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias!! pues si! el hambre agudiza nuestro ingenio!

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  9. Me acordé de la pelicula 47 Ronin xD

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  10. Entonces los miedos del guerrero experimentado valieron más que su confianza? :S

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    1. pues el miedo y la incertidumbre provocan muchas cosas, mira lo que le hizo a Haru y a Raiku!

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han hecho catarsis