lunes, 24 de marzo de 2014

La verdulera y el milagrero (hoy me repito a mi mismo!!)


miércoles, 4 de mayo de 2011
Mateo nació en un barrio pobre, tan pobre como lo eran sus padres, las malas lenguas decían que la madre era la lavandera del párroco del pueblo y que el padre era un vendedor de lociones que un buen día desapareció del horizonte, que lo asaltaron y arrojaron al rio decían algunos, que se fue con otra mujer decían los otros. Lo único cierto era que Mateo era huérfano hasta que la verdulera lo acogió en su casa. 


Mateo era especial, feo como un golpe en lo huevos pero amable como un Ángel. La verdulera noto que era especial el día que lo rescato, la madre llevaba dos días de muerta cuando la encontraron, el hedor que emanaba la casita alarmo al pueblo aquel verano. La verdulera fue la primera en entrar y encontrar el cuerpo hinchado y hediondo de la madre. Y Mateo estaba en su corralito y ahí fue donde la verdulera se dio cuenta, en donde se encontraba Mateo no se percibía ningún olor desagradable. 
Y así creció Mateo rodeado de un halo de virtud bastante extraño, las fiebres desaparecían tan solo con su contacto, su risa era contagiosa y su palabra sincera, como todos los niños de su edad era travieso pero estaba exento de esa crueldad innata en los niños. Su cuerpo esmirriado, su cabello negro y duro y aquel labio leporino no hacían juego con la belleza de sus ojos. Eran de un color marrón muy claro, algunos la comparaban al color de la arena de playa  y lo que más llamaba la atención era el brillo que tenían.

Mateo cumplía con sus obligaciones de hijo de la mejor manera, la verdulera tenía hijos mayores que ya habían abandonado el nido, 6 de sus 8 hijos estaban vivos, el mayor murió en la guerra y el último murió con un cuchillo atravesado en la garganta. Mateo cortaba y lavaba las verduras de tal manera que cuando eran exhibidas se veían apetitosas y frescas, con mucha paciencia limpiaba los tomates, pulía las zanahorias y betarragas.
Un buen día una compradora inusual se acerco al puesto de la verdulera, Se que es inusual lo que le voy a pedir dijo la mujer necesito toda la Ortiga que usted me pueda conseguir, este pedido desencadeno preguntas y respuestas, Una preguntó ¿Para qué necesita la Ortiga?, para calmar mis temblores y aliviar el frio de mis pies respondió la otra, intercambiaron recetas, se preguntaron por sus hijos así como hacen las mujeres que recién se conocen en el mercado y la verdulera con el mayor animo de ayudar le dijo a Mateo Toca sus manos hijito y ahí se registro el primer milagro del niño.
Al día siguiente todo el pueblo sabia del milagrero y como sucede en los pueblos el rumor creció como una ola. A los 4 días Mateo era responsable de hacer caminar inválidos y de devolver la vista a los ciegos y de la noche a la mañana la casa de la verdulera se convirtió en un sitio de peregrinación.

Unas semanas después la verdulera dejo de serlo, ofrecía los servicios de su hijo a cambio de una dadiva que dependiendo del donador podía ser una vaca entera como una canastilla de huevos. Así desfilaron delante de Mateo ciegos, cojos, impotentes, asmáticos y tullidos. Los ojos de Mateo se apagan día a día pero nadie parecía notarlo, todos veían en el las esperanzas para recuperar su salud.
Así pues se formaban colas delante de la casa de la verdulera, gente dormía en la calle esperando que Mateo se despierte para curarlos. La verdulera vio a Mateo llorar por primera vez y su llanto la entristeció tanto que pudo darse cuenta de su error pero ya era demasiado tarde. Salió y boto a los que invadían su casa y la calle frente a ella, Egoísta! le gritaron algunos, perra! le gritaron otros, los ánimos se caldearon, un codazo se respondió con un puntapié, un patada con un navajazo y luego de un momento había una batalla campal entre tullidos, ciegos, cojos, mudos, sordos todos desesperados por curarse. 

Un hombre tenía a Mateo sujeto de la mano le gritaba cúrame! y los preciosos ojos del niño se inundaban de lagrimas, CURAME!!! Grito otra vez. NO, cúrame a mí, grito otro y de pronto todos empezaron a pelearse por el niño, La verdulera que era una masa amorfa en el piso alcanzo a ver con el único ojo sano que en el lugar donde antes estaba Mateo había ahora una masa amorfa de carne y vísceras. 

21 comentarios:

  1. Nooooooo, mataron a Mateoooooo!
    Tus historias siempre llegan al fondo del alma. Y sus finales, de sorpresa.
    Un beso, buena semana!

    ResponderEliminar
  2. :( pobre mateo. Muy buena historia viene con mensaje positivo se los pasare a mis hijos :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, pobre de el. Pero a los que hay que tener lastima es a los demas

      Eliminar
  3. Los mataron a los dos? Chessss. Creo que ese final lo puedes mejorar un poco, como que quedó medio confuso. La historia es muy buena. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. bueno, esa la idea, de que al final se muere mateo por el egoismo de todos los demas.

      Eliminar
  4. Me ha gustado mucho.
    El mensaje es genial. Al igual que un comentarista anterior se lo daré a leer a mis hijos
    (realmente se lo leeré yo ;D)

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De verdad? en serio? eso me gustaría mucho!

      Eliminar
  5. Ya parece que hasta se lo hubieran almorzado al pobre Mateo :( así es la ambición y los inocentes que siempre pagan sus consecuencias. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. pues me imagine a todos peleandose por su cuerpecito, pues si , la ambicion y egoismo sacan lo mpeor de la gente

      Eliminar
  6. Una versión folclórica de la gallina de los huevos de oro.

    ResponderEliminar
  7. Interesante mensaje, un bonito cuento para reflexionar. Me dio penita la parte de "feo como golpe en los huevos" :(

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaja no se me ocurrio otra forma de describir algo desagradable jejejeje

      Eliminar
    2. Bueno, aquí entre nos y no le digas a nadie. Yo no sé cómo es ese golpe xD

      Eliminar
    3. jajajaja mmmm divide el dolor de un parto a la mitad y es mas o menos asi!

      Eliminar
  8. No puede ser, pero a como va la gente no me sorprendería que eso sucediera, pobre Mateo :(

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. pues si, no me extrañaria que escenas asi hubieran ocurrido

      Eliminar
  9. A Jesucristo le pasó algo parecido. Está claro que no se pueden hacer milagros, terminan acabando contigo.

    Bicos Ricos

    ResponderEliminar
  10. 10 / 10 de nota. temia que el final fuera algo edulcorado pero el giro sangriento y deprimente q le das al final hace q este relato sea excelente. felicidades!

    ResponderEliminar

han hecho catarsis